Escuchar Pink Floyd no sólo mejora el estado de ánimo, sino que también puede ayudar a los médicos a tratar enfermedades cerebrales como el Alzheimer y el Parkinson, según un nuevo estudio.
Los científicos del Instituto de Tecnología de Israel han descubierto que la exitosa canción de 1979 de la banda, «Another Brick in the Wall», provoca cambios mensurables en el cerebro, haciendo que las células sean más activas y más receptivas a futuros tratamientos para enfermedades neurológicas.
En el estudio, publicado en el Journal of Controlled Release, los investigadores tocaron diferentes tipos de música para voluntarios humanos y ratones de laboratorio mientras monitoreaban sus cerebros mediante un escáner de resonancia magnética. Descubrieron que los sonidos de baja frecuencia, como la icónica canción de Pink Floyd, «vibran» las células cerebrales, activando áreas específicas del cerebro y provocando la liberación de proteínas importantes.
Este aumento de la actividad podría facilitar la administración de medicamentos a través de la barrera hematoencefálica, una membrana protectora que no sólo protege a las células cerebrales de las toxinas en el torrente sanguíneo sino que también bloquea la mayoría de los medicamentos.
El profesor Avi Schroeder, que dirigió el estudio con la Dra. Patricia Mora-Raimundo, dijo: «Llevar tratamientos al cerebro ha sido uno de los mayores desafíos en neurología.
«Cuando entras a un salón de baile y escuchas el bajo golpear, golpear, tu cuerpo siente como si estuviera vibrando. Cuando suena Pink Floyd, eso es lo que le sucede a tu cerebro».
Los investigadores descubrieron que la exposición a ondas sonoras de baja frecuencia aumentaba hasta 10 veces la absorción de nanopartículas lipídicas, un tipo de portador microscópico de fármacos. Esto sugiere que algún día el sonido podría usarse para aumentar la eficacia de los medicamentos dirigidos a enfermedades cerebrales degenerativas.
El profesor Schroeder explicó: «Este infrasonido podría ser una herramienta valiosa para mejorar la administración de fármacos a áreas específicas del cerebro».
«Esto abre nuevas posibilidades para la medicina de precisión, donde las ondas sonoras se adaptan para activar regiones cerebrales específicas para tratamientos específicos de enfermedades neurológicas como el Alzheimer y el Parkinson».
Los investigadores dijeron que los hallazgos muestran que la música es una forma suave y no invasiva de ayudar al cerebro a responder al tratamiento, lo que demuestra que el rock clásico puede tener un impacto más profundo de lo que los fanáticos habían imaginado.




