Las pantallas son ahora una presencia constante en la vida diaria de los niños.
La nueva guía destaca que a medida que las familias dependen cada vez más de la tecnología en el hogar y en los entornos educativos, administrar el uso de la pantalla no se trata solo de limitar el tiempo, sino que también es importante comprender cómo los niños interactúan con los dispositivos.
Los consejos vinculados al Departamento de Educación destacan el papel que desempeñan en el desarrollo los hábitos frente a las pantallas tanto de los niños como de los padres, y los expertos advierten que el uso excesivo o la distracción pueden afectar la comunicación, el comportamiento y el crecimiento emocional.
Una de las principales preocupaciones es la “tecnoferencia”, donde los dispositivos interrumpen las interacciones cara a cara. Las investigaciones muestran que los padres que se distraen con las pantallas tienen menos probabilidades de interactuar con sus hijos, e incluso las notificaciones telefónicas en segundo plano pueden provocar un vocabulario más bajo y una menor capacidad de respuesta en los niños pequeños.
Los expertos también advierten contra la dependencia de los dispositivos como forma de gestionar el estrés de la crianza de los hijos. Aunque las pantallas brindan un alivio a corto plazo, el uso excesivo puede afectar el desarrollo social y emocional de los niños y reducir las interacciones significativas entre padres e hijos.
En cambio, animamos a las familias a utilizar pantallas juntas. Las actividades compartidas, como ver vídeos, juegos y videollamadas, pueden apoyar el aprendizaje y fortalecer las relaciones, especialmente cuando los padres interactúan activamente con sus hijos y discuten el contenido.
La instrucción apropiada para la edad también es importante. Las recomendaciones sugieren limitar el tiempo frente a la pantalla a una hora por día para los niños de 2 a 5 años y evitar las pantallas tanto como sea posible para los niños menores de 2 años. También se anima a los padres a utilizar controles parentales, con el apoyo de organizaciones como la NSPCC.
Fomentar actividades alternativas como el juego al aire libre y la lectura también es una estrategia importante. Los expertos dicen que una combinación de límites claros y distracciones positivas puede ayudar a los niños a desarrollar hábitos más saludables sin conflictos.
A medida que el uso de pantallas continúa aumentando, esta guía tiene como objetivo ayudar a los padres a lograr un equilibrio que respalde tanto la salud como el desarrollo.




