Hacer que los niños pasen momentos difíciles a veces puede ser una de las lecciones más valiosas que un padre pueda aprender.
Ese es el mensaje de la Dra. Edith Braco-Sanchez, pediatra de atención primaria del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia y presentadora del podcast Healthy Children de la Academia Estadounidense de Pediatría. Sus consejos para padres han provocado un amplio debate en línea.
Mientras que algunos padres elogiaron su enfoque como un refrescante sentido común, otros la acusaron de alentar dificultades innecesarias. Pero ella cree que la resiliencia se construye a través de los desafíos cotidianos y dice que los padres no deberían sentirse culpables por priorizar su propia salud.
Los consejos que dividieron la opinión incluyeron alentar a los padres a no preparar comidas separadas para los niños quisquillosos con la comida, permitir que los niños cometieran errores en lugar de intervenir para resolver todos los problemas, programar citas nocturnas regulares y, en algunos casos, realizar viajes cortos para ayudar a destetar a un niño que amamanta.
La Dra. Bracho-Sánchez enfatizó que su consejo de ninguna manera pretende ser un enfoque único para todos. En cambio, explicó que las recomendaciones se dieron a familias individuales después de considerar sus circunstancias personales, historial médico y desafíos de crianza.
Dijo: «Desarrollar la resiliencia no se trata de la ausencia de desafíos; se trata de experimentarlos con padres que creen en tus habilidades y te dan las herramientas para superarlas».
El pediatra argumentó que la crianza moderna a veces confunde la incomodidad temporal con un daño genuino, lo que hace que sea más probable que los padres intervengan antes de que los niños hayan tenido la oportunidad de desarrollar confianza y habilidades para resolver problemas.
Y añadió: «El malestar y el daño no son lo mismo. Continuar privando a los niños del malestar es una forma segura de fracasar en el mundo real».
La Dra. Braco-Sánchez también cuestionó la expectativa de que los padres, especialmente las madres, siempre deben ponerse en último lugar, argumentando que cuidar su propia salud, en última instancia, beneficia a toda la familia.
«Las relaciones con los socios son infraestructura, no lujos», afirmó.
A la hora de comer, alentó a los padres a evitar preparar varias cenas para los más quisquillosos con la comida y, en su lugar, servir una comida familiar y dejar que los niños decidan si comerla o no, argumentando que límites consistentes pueden ayudar a fomentar hábitos más saludables con el tiempo.
Sus comentarios provocaron un acalorado debate en las redes sociales, que según sus partidarios resaltaba el creciente cambio de una paternidad sobreprotectora a una crianza de niños seguros, independientes y capaces de afrontar los inevitables reveses de la vida.



